domingo, 11 de octubre de 2009

LA REVOLUCION DE OCTUBRE DEL 1934 ASTURIAS

http://www.youtube.com/user/adolfomayo2 dice:
Octubre 11, 2009, 11:40
Desgraciadamente el proletariado ovetense, frenado por sus dirigentes para respetar la consigna de huelga general «pacífica», no entra en acción hasta que llegan las columnas mineras a las puertas de la capital. Este retraso hace que gran parte de las energías se gasten en la lucha por la capital, centro burocrático y militar de la zona. Igual retraso se da en Gijón, donde es mayoritaria la CNT, y hasta el día 6 no se da el inicio y no con la fuerza que en la cuenca minera. En Gijón el movimiento practicamente no sale de tres barrios obreros, y acaba el día 10 con la llegada de los barcos de la marina.

http://www.youtube.com/user/adolfomayo2 dice:
Octubre 11, 2009, 11:46
Muchos son los ejemplos que el proletariado asturiano da en esos 15 días de lucha abnegada. Desde el inicio en que los trabajadores van mucho más allá de lo que les plantean sus propios dirigentes, al mantenimiento de la lucha hasta el límite de sus fuerzas y posibilidades

Cuando el día 11, viéndolo todo perdido, y al ver que la insurrección no ha salido adelante en el resto del país, el Comité Provincial de la Alianza Obrera decretó la liquidación del movimiento–

La derrota fue cruenta y sangrienta para la clase obrera que había osado ponerse en pie frente a sus explotadores. El general Franco dirigió las operaciones desde el Ministerio de Madrid, pues ya tenía experiencia represiva en la región al ser el responsable de atajar en Asturias la huelga general de 1917.

Más de 40.000 hombres armados entre guardia civil y guardia de asalto, tropas moriscas y del tercio de regulares, ejército de tierra y de la marina, fueron necesarios para acabar con la Revolución de Octubre del 34. [Hacia la revolución de Adrian Shubert]

http://www.youtube.com/user/adolfomayo2 dice:
Octubre 11, 2009, 11:53
La lucha de Asturias sirvió para fortalecer el espíritu combativo de las masas. El coste fue terrible. La venganza de los oficiales militares al servicio de la República se cobró 3.000 vidas, la mayor parte de ellas en la represión brutal que siguió a la derrota; 7.000 heridos, 30.000 encarcelados y algunos miles más despedidos de sus puestos de trabajo. Hubo 40 penas de muerte, de las que se ejecutaron cuatro.

La burguesía republicana hizo pagar caro a los mineros el miedo que les habían hecho pasar. «J. Calvo Sotelo, en las Cortes, condicionó la supervivencia del régimen republicano a la dureza del castigo: ëLa República francesa vive -dijo- no por la Comuna (de París), sino por la represión de la Comunaí». (Asturias Contemporánea. David Ruiz).

Así es como pagó la clase trabajadora los errores de sus dirigentes. Pero la capacidad de recuperación ilimitada de la clase trabajadora hizo que no se doblegara. Ni la represión más salvaje puede hacer desaparecer los deseos de una nueva sociedad en los trabajadores, y nada puede impedir que lo vuelvan a intentar una y otra vez…….Adolfomayo

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